Rusia, libertad en el equipo de Hiddink
«Hiddink sabe lo que quiere y nunca se pone nervioso», subraya Arshavin, la estrella del conjunto. Jugador de clase, es el líder de un once que ha visto crecer, con esta nueva mentalidad, a jugadores que estaban encorsetados en el esquema tradicional. Es el caso del veterano centrocampista Semshov, que a sus 30 años vive una segunda juventud: «Es magnífico este cambio mental».
Juventud y otro giro de tuerca
Una forma diferente de ver el balón que permite presenciar la alegría de Zhirkov. Una variación que hace estallar el talento de Bylialetdinov. Un cambio que permite sacar jugo del sevillista Kerzhakov. Un nuevo estilo que deja bullir la verticalidad de Sychev y Bystrov. Un modo distinto de jugar que obtiene el mejor provecho del centrocampista Marat Izmailov, integrado en el Sporting lisboeta. Hombres como Kerzhakov, Bystrov e Izmailov no son titulares fijos, pero que definen las posibilidades y variantes que ejecuta el holandés errante. Nadie tiene sitio asegurado. «Pero Guus nos quita la presión, la que antes sufríamos con los entrenadores rusos», ensalza Bylialetdinov.
Precisamente, rematar de madurez competitiva la juventud introducida es la meta principal de su responsable. La Eurocopa significará su doctorado en experiencia.
Con todo lo que ya ha conseguido, Hiddink sólo ha empezado. «Quiero que se implique mucho más en revolucionar y desarrollar el fútbol ruso», destaca Vitali Mutko, presidente de la federación. Tiene manos libres. Sus jugadores han liberado sus pies desde la cabeza.








