Luis avanza que entrenará fuera de España tras la Eurocopa
"No soy ni mucho menos mediático, sólo un seleccionador que quiere defender al fútbol y a sus profesionales, a los que no se respeta, se duda de su profesionalidad y hasta se insulta", enfatizó Luis, que no descartó dirigir algún día un equipo de chicas. En el plano personal, lamentó que su imagen se haya "deteriorado de una forma descomunal" por gente que, según dijo, ni le conoce, ni sabe cómo es, ni cómo piensa.
Cercano y campechano
A fin de "no parecer tan ogro", se mostró cercano y campechano en el 'interrogatorio' al que fue sometido por 40 hombres y 20 mujeres, una muestra representativa de los ciudadanos españoles y de los diversos equipos de fútbol buscada por TNS-Demoscopia. "`Menos mal que hay paridad!", exclamó cuando, a la sexta, apareció la primera pregunta de una mujer.
Se refirió al tópico de la escalera que se sube o se baja al bromear con un gallego y se comprometió a hacer el camino de Santiago junto a su mujer si España gana la Eurocopa. Como curiosidad, se decantó por el mote de "zapatones" (por su feo correr) sobre el de "sabio de Hortaleza" por aquello del "sólo sé que no sé nada".
Después, deseó suerte a un aficionado brasileño de color que le preguntó por qué España casi nunca gana nada. "Brasil sí porque es un país exportador que tiene jugadores hasta en la Conchinchina", ironizó. A su manera, explicó que llamar a Henry "negro de mierda" para motivar a Reyes "era un halago al francés". Se detuvo bastante a la hora de querer demostrar que no es racista.
Accionista del Espanyol
Luis negó su supuesto antimadridismo y, muy al contrario, dijo estar "agradecido" al club blanco. Recordó que el Madrid le fichó en 1958 y que sucesivamente le cedió al Recreativo, el Hércules, el Plus Ultra y el Oviedo. Al ver que "era imposible" jugar con Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento, pidió a Bernabéu que le traspasaran y le fichó el Betis. Más tarde llegaría el Atlético.
Reveló que no es socio de ningún equipo y sólo accionista del Espanyol, y rechazó de plano la idea de que los futbolistas están sobrevalorados en sus sueldos. "Es una cuestión de la oferta y la demanda y a veces incluso están mal pagados. El fútbol genera mucho dinero y lo normal es que se lo lleven los jugadores. Lo que hay que hacer es dar gracias a Dios por pertenecer a una profesión donde se paga una barbaridad", adujo.
Recordó que en Segunda, Segunda B y Tercera también hay "mileuristas", un término que le sonó muy extraño, como si lo desconociera, cuando una aficionada lo empleó para comparar lo que cobra un españolito de a pie con las estratosféricas fichas de algunos profesionales del balón. Quizá para arreglar ese desliz, añadió Luis que algunos de sus cinco hijos y 11 nietos también son mileuristas.
Se metió en un jardín al comentar que había hablado con una futbolista del Athletic y, al preguntarle de quién se trataba, no recordar su nombre. A la hora de responder sobre el afán internacional de las selecciones autonómicas, evitó debates de fondo pero dejó claro que, a día de hoy y "por lo que sea, Euskadi no es una nación o un país". Esquivó la cuestión cuando a continuación le recordaron los casos de Gales, Escocia o Irlanda del Norte.












